Archivo de 1/11/07|Página de archivo diario
¡Cómo quisiera ser niña otra vez!
Os habéis dado cuenta del significado tan grande que tiene la palabra: niño?
A veces cierro los ojos y me imagino jugando en el parque con mis amigos, disfrutando de la seguridad y de la libertad que gozábamos.
A medida que vamos madurando, nos damos cuenta que crecer supone llenarse de inseguridades, carecer de la espontaneidad que se despierta en el alma, y que inmediatamente después de producirse atamos a nuestra consciencia.
¡Que paradoja la vida! que cuando eres un niño sólo piensas en crecer y, cuando creces, sólo piensas en parar de crecer, e incluso, como en mi caso, retroceder hasta aquellos maravillosos años, en los que los juguetes cobraban vida propia, en que revolcarse de la arena era símbolo de valentía, en la que llegar a casa despeinada y ensuciada, era como resultado de un día maravilloso.
Creo que por ello me gustaría ser profesora, para sentir esas mismas libertades, esas sonrisas y ese calor que solo ellos, saben dar.
Hace poco leí que uno de cada dos maestros está a disgusto con su profesión, no me asusta. Aunque si que he de reconocer que hay suficientes motivos para el pesimismo: La sociedad está cambiando y creo que la formación del docente es corta y deficiente, por ejemplo, no existen más períodos de prácticas que nos ayuden a tratar con esa mini-sociedad. Pero me pregunto: si hay miles de personas que se enfrentan ante situaciones docentes diversas, y la mayoría de ellos saben solucionarlos… ¿por qué yo no?
Hay muchas razones por las que vale la pena ser profesor, ante la desdicha de no poder retroceder para ser niño de nuevo.
- Ayudamos a las personas a crecer.
- Enseñamos a compartir, a convivir, a respetar.
- Jugamos a ser adultos en un mundo de niños.
- Manejamos materiales complejísimos.
- Dibujamos sonrisas
- Ofrecemos ilusiones
- Es una experiencia enriquecedora, que nos ayuda no sola a crecer como personas, sino a contaminarnos de sensaciones inigualables, pero sobre todo valiosísimas.
Pero no solo eso, sino que contamos con las llamadas “ciencias aplicadas”.
Las nuevas tecnologías están cobrando mucha fuerza en este sistema escolar, algo que veo como muy positivo, están creciendo a un ritmo vertiginoso y deberíamos sacarles provecho a todas y cada una de ellas sin tenerles miedo, ya que el miedo a lo nuevo se basa en que como seres de hábitos que somos, nos incomoda todo lo que no conocemos ni manejamos.
Pero eso todavía está en nuestras manos como profesores de hoy que somos, el saber llegar a los límites, pero sobre todo, saber enseñar a nuestros alumnos, que serán el futuro de la sociedad, donde se encontrará esa línea divisoria que separa el uso de las tecnologías, supervisando que estas no se haga de forma abusiva, de lo que realmente queremos que sea el trato profesor-alumno, o incluso alumno-alumno, ampliando, como todo en esta vida, expectativas hacia el futuro, preguntándonos “¿Qué es lo mejor para nuestros alumnos? ¿Qué es lo que más calidad dará a mi enseñanza?”
Pero hemos de ser sinceros ya que todo esto resulta complejísimo, cada persona es diferente, y cada día es distinto, pero deberemos ser fuertes. Tenemos que intentar ser competentes en aquello en lo que nos especialicemos.
¿Qué tendrán los niños que han conseguido que cientos de personas, solo hablando de Ciudad Real, estemos unidos por el mero hecho de aprender a enseñarles?
Os dejo con una frase que me encandiló cuando la leí:
Los niños no tienen pasado que les perturbe ni futuro que les preocupe, ellos solo viven el presente, esa es una de las valiosas cosas que se olvidan al crecer.
Despierta maestro!!!
He leído el artículo “Las nuevas tecnologías en la educación” de Rocío Martín-Laborda (Fundación AUNA). A continuación quisiera comentar las ideas más destacadas que he sacado de él.
Hace varias décadas que la comunidad educativa siente la necesidad de un cambio profundo orientado a enseñar lo útil para la vida y para el desarrollo de la personalidad de cada individuo. Nos encontramos inmersos en una sociedad cambiante y en contínuo movimiento, ésto ha producido que todos los ámbitos de la sociedad cambien: las familias, los entornos laborales y por supuesto los entornos educativos, en estos últimos podemos encontrarnos aulas tan diversas que métodos tradicionales como las lecciones magistrales se han quedado obsoletos. Necesitamos métodos diversos y flexibles para atender a un alumnado diverso donde proporcionemos a cada individuo las mismas oportunidades para desarrollar al máximo sus capacidades.
Autores como David Cavallo (Director de The future of learning group, cuya teoría se basa en el constructivismo de J. Piaget. Este autor tiene un artículo que os invito a leer pinchando en su nombre) consideran que introducir las tecnologías en la educación es la excusa para introducir nuevos elementos en la escuela para provocar así una transformación profunda en la práctica educativa. Por lo que se lanza una pregunta: ¿El cambio lo ha provocado la incorporación de las TIC al sistema educativo o se ha producido a pesar de las TIC?
Es obvio que el sistema educativo se mantenía inmóvil, sin evolucionar durante décadas y décadas, mientras que los demás ámbitos sociales y culturales avanzaban a pasos agigantados al final la revolución era inevitable y nosotros como futuros enseñantes debemos tener clara una cosa y es que la revolución que está en curso no ha de parar nunca. Debemos estar en contínuo aprendizaje y movernos al ritmo que imponga la sociedad y los avances técnicos. Tenemos que adaptarnos a una sociedad en contínua evolución y preparar a nuestros alumnos para ello. Por lo que el profesor va a cambiar su papel de mero transmisor tiene que evolucionar hacia mediador, director, proporcionador de entornos y aprendizajes nuevos…, el alumno debe cambiar va a adquirir un papel mucho más activo que hasta ahora de tal forma que él mismo sea artífice de su propio aprendizaje y el Centro Escolar debe cambiar proporcionando formación a los profesores y ampliando el entorno educativo. Las tecnologías derriban muchas barreras entre ellas las de espacio y tiempo.
Tiene que haber también importantes cambios pedagógicos y en este punto llegamos a otro interrogante: ¿La tecnología en los centros escolares se plantea desde un punto de vista tecnológico o con una perspectiva pedagógica? Es decir, no es lo mismo usar internet, por ejemplo, como apoyo y que el alumno complete el aprendizaje de un tema del libro de texto a que el alumno investigue y estudie el tema por internet lo que le proporcionaría aprendizajes más ricos al despertarle el espíritu crítico y al motivarle con un aprendizaje más atractivo. La tecnología no es un fin sino un medio para mejorar el proceso de aprendizaje.
En mi opinión las TIC en los alumnos con discapacidades juegan un papel decisivo. Los alumnos con necesidades educativas especiales y específicas tienen muchas más posibilidades de encontrar más opciones integradoras con las TIC.
Las TIC pueden ser un elemento decisivo para normalizar las condiciones de vida de individuos con discapacidad, pueden ser un medio para rescatar de un mundo de silencio a sujetos que carecen de un código entendible por la mayoría y les condiciona a ser comunicadores pasivos, las TIC les ayudan a expresar todo su rico mundo interior.
Las TIC son un camino hacia la inclusión.
En conclusión resaltamos la idea importante de que aún hay mucho trabajo por hacer, solo hemos empezado a caminar por un sendero cuyo fin es el de mejorar la calidad y la eficacia de los sistemas educativos apoyando los principios de normalización e integración. Resaltando la necesidad de dotar a los centros con infraestructuras necesarias para llevar a cabo esta labor. También creo que es necesario que el profesorado se involucre en su formación para estar preparado ante la nueva situación. Y por último resaltar el uso de las TIC como método pedagógico para alumnos con necesidades educativas especiales. Pilar EP
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